Alambrado
Alambrado:
En principio es
factible realizarlo
en cualquier época del año pero conviene tener en cuenta algunos puntos
importantes:
- El invierno es la época en la que
resulta más sencillo colocar alambre en árboles de hoja caduca precisamente por
que no hay en ellos hojas que dificulten el trabajo. También es la época en la
que es más sencillo doblar las ramas, relativamente blandas a causa de la baja
circulación de savia que tiene lugar durante el periodo de letargo. Por otro
lado es igualmente, y por el mismo motivo, la época en que dichas ramas son más
quebradizas.
- En primavera los nuevos brotes se
encuentran muy tiernos y resulta muy fácil romperlos de forma inadvertida.
- Durante el verano es más fácil
dañar la corteza de determinadas especies
Tipos
de alambre
Fundamentalmente se usan dos tipos distintos, de cobre y
de aluminio. Los alambres de hierro no se usan por que al permanecer en la
intemperie se acaban oxidando y este óxido dejará unas feas manchas en la
corteza además de resultar tóxico para la planta en muchas ocasiones. Alambres
recubiertos de plástico tampoco se suelen usar a causa del precio y de sus
llamativos colores que los hacen demasiado visibles.
En cuanto a los dos tipos usados comúnmente, cada uno presenta ventajas e
inconvenientes por lo que cada aficionado tiene sus preferencias.
El aluminio tiene el gran inconveniente de un inalterable color plateado
brillante que destaca demasiado sobre la planta a menos que se haya recubierto
de un barniz, normalmente de color bronce. Otro inconveniente que tiene frente
al cobre es su mayor maleabilidad, cosa que obliga a utilizar calibres mayores
para conseguir un mismo efecto y por tanto resulta más visible. Por otra parte
las grandes ventajas del aluminio son su precio considerablemente más bajo y que
precisamente por ser más maleable que el cobre es mas sencillo de colocar.
El alambre de cobre recocido tiene un aspecto brillante pero tras unos días
situado a la intemperie adquiere un tono mate que se confunde perfectamente con
la rama en que se encuentra. El hecho de que sea “recocido” produce un alambre
un tanto más blando, que al ser colocado en la rama y permanecer a la intemperie
se endurece en poco tiempo fijando aun más la forma. Por ser menos maleable que
el aluminio se necesitan grosores considerablemente menores para ejercer la
misma fuerza, resultando mucho más discreto una vez colocado.
Su gran desventaja es sin lugar a dudas el precio.
En cuanto al calibre que debemos usar, como norma general es el mínimo necesario
para que la rama aguante en su posición. Ni más, ni menos.
Si el calibre es demasiado pequeño la rama no mantendrá su forma y puede que
acabemos dañándola con repetidos intentos de cambiar su posición. Seguramente
acabaremos viéndonos obligados a utilizar dos alambres con lo que el resultado
final será poco discreto.
Si por el contrario usamos un calibre excesivo, el conjunto resultará más
visible de lo necesario y como nos costará un mayor esfuerzo colocar el alambre,
el riesgo de dañar la rama en el proceso también será mayor.
EL calibre adecuado nos lo dirá la experiencia ya que es algo que depende
fundamentalmente del tipo de madera de cada especie.
Cuando
alambrar
En principio, y con el
debido cuidado, es factible alambrar en cualquier época del año, aunque según la
especie hay épocas menos recomendables que otras. En invierno, cuando los
caducifolios se quedan sin hojas, es el momento en que resulta más fácil su
alambrado ya que no hay hojas que dificulten la tarea. Además, tanto en
caducifolios como en perennes, como la circulación de savia es menor las ramas
se encuentran algo más blandas y es más fácil doblarlas. Pero hay que tener
cuidado porque también se encuentran más quebradizas. Una vez llega la primavera
y las yemas se empiezan a abrir, es mejor esperar hasta que las hojas hayan
madurado. La nueva brotación es muy frágil y resulta muy sencillo romperla
inadvertidamente al colocar el nuevo alambre.
Una vez colocado el alambre conviene vigilarlo atentamente para evitar que se
“clave” en la corteza cuando la rama empieza a engordar. La planta empieza a
desarrollarse en cuanto llega la primavera, pero será con la llegada del otoño,
cuando la planta empiece a acumular reservas para la siguiente brotación, el
momento en que las ramas y el tronco engordan a una mayor velocidad.
Si también se ha trasplantar el árbol, el alambrado deberá realizarse primero ya
que es un proceso durante el cual se mueve bastante la planta, lo que resulta
perjudicial para un bonsai recién trasplantado que debe volver a desarrollar sus
raíces.
Cómo colocar el alambre
Siempre se ha de anclar
el alambre en algún punto para que este pueda ejercer fuerza. Si se alambra el
tronco o una rama baja es posible anclarlo clavándolo en el suelo, en caso
contrario se debe fijar enrollándolo entorno a otra rama.
Se debe alambrar el árbol de abajo a arriba, empezando por las ramas más bajas,
y de la parte interior de la rama a la exterior; se trata del método más seguro
para no dañar las ramas en le proceso.
El alambre debe colocarse en espiras equidistantes, con un ángulo de unos 45
grados. En esta posición el alambre ejerce su máxima fuerza y resulta menos
visible.

Para colocar el alambre se deben usar las dos manos; con una de ellas vamos
doblando el alambre mientras que con la otra acabamos de apretar al tiempo que
sujetamos la rama para evitar que se mueva en exceso.
Algunos ejemplos de colocación

El alambre no debe quedar muy apretado ya que enseguida dañaría la corteza, pero
tampoco debe quedar suelto ya que no ejercería toda su fuerza y resultaría
bastante más fácil dañar la rama al doblarla. Siempre que se pase el alambre de
una rama a otra se debería dar como mínimo una vuelta al tronco para asegurarlo.
Si el alambre viene de abajo, es mejor que entre en la rama por la parte de
arriba ya que de este modo ejerce una mayor fuerza; si por el contrario el
alambre llega por arriba debería entrar por la parte de abajo. Tampoco hay que
apretar demasiado las espiras en la axila de la rama ya que resulta más fácil
dañarla al doblar la rama.

NUNCA se deben cruzar los alambres cuando hay más de uno en la misma rama: a
parte de resultar demasiado visibles pueden llegar a cortar el flujo de savia si
por descuido permitimos que se claven. Si esto llegase a ocurrir la rama podría
morir.

Cómo colocar el alambre
Si no se va a alambrar el tronco y no hay otra rama cercana a la cual fijar el
alambre podemos dar una vuelta al tronco para asegurarlo.

Al doblar una rama hay que procurar que el alambre quede en el exterior de la
curva ya que de esta forma el mismo alambre protege el “codo” de roturas en la
parte externa.

Una vez se ha
alambrado la rama se debe proceder a colocarla en su nueva posición doblándola
despacio pero firmemente donde haga falta. Es importante tener previamente una
idea clara del diseño, hacer un dibujo de la forma deseada ayuda, para no andar
probando distintas opciones sobre la marcha; doblar una y otra vez la rama
buscando su posición satisfactoria es la mejor manera de conseguir que esta
muera.
Si a pesar de todo notamos como la rama se quiebra deberemos dejarla tal y como
está. Normalmente habrá cedido en el exterior de la curva que estemos formando
en ese momento pero es muy posible que todavía queden los suficientes vasos
conductores en la parte interior como para que la rama continúe viviendo y
cierre la herida. Si nos empeñamos en continuar doblando muy posiblemente la
rama se acabará partiendo completamente, mientras que si tratamos de devolver la
rama a su posición original con toda probabilidad romperemos también los vasos
conductores de savia del interior de la curva y la rama morirá.
Doblar ramas o troncos muy gruesos requiere de técnicas especiales como
enrafiados, cortes, etc, merecedoras de un apartado propio.
Finalmente, tras el alambrado conviene proteger la planta del sol durante 2 o 3
semanas ya que al colocar el alambre y doblar la rama pueden haber quedado
multitud de hojas giradas. Con el tiempo la planta las irá reorientando hacia la
luz pero de momento presentan su delicado reverso hacia el sol y pueden quemarse.
Siempre que sea posible se deben pasar los alambres por la parte de atrás del
tronco para que resulten menos visibles.
Una vez se ha
alambrado la rama se debe proceder a colocarla en su nueva posición doblándola
despacio pero firmemente donde haga falta. Es importante tener previamente una
idea clara del diseño, hacer un dibujo de la forma deseada ayuda, para no andar
probando distintas opciones sobre la marcha; doblar una y otra vez la rama
buscando su posición satisfactoria es la mejor manera de conseguir que esta
muera.
Si a pesar de todo notamos como la rama se quiebra deberemos dejarla tal y como
está. Normalmente habrá cedido en el exterior de la curva que estemos formando
en ese momento pero es muy posible que todavía queden los suficientes vasos
conductores en la parte interior como para que la rama continúe viviendo y
cierre la herida. Si nos empeñamos en continuar doblando muy posiblemente la
rama se acabará partiendo completamente, mientras que si tratamos de devolver la
rama a su posición original con toda probabilidad romperemos también los vasos
conductores de savia del interior de la curva y la rama morirá.
Doblar ramas o troncos muy gruesos requiere de técnicas especiales como
enrafiados, cortes, etc, merecedoras de un apartado propio.
Finalmente, tras el alambrado conviene proteger la planta del sol durante 2 o 3
semanas ya que al colocar el alambre y doblar la rama pueden haber quedado
multitud de hojas giradas. Con el tiempo la planta las irá reorientando hacia la
luz pero de momento presentan su delicado reverso hacia el sol y pueden quemarse.